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Que consigas lucir el cuerpo que siempre has deseado, eliminando aquello que no te gusta y cambiando aquello que te gustaría cambiar. Gracias a nuestros tratamientos corporales podrás sentirte mejor que nunca y muy a gusto con tu cuerpo y resolver aquello que te acompleja.

El objetivo es conseguir los mejores resultados, sabiendo qué va con tu cuerpo y cuáles son las necesidades de cada paciente.

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Resección de Lunares by Clínica Versus

¿Qué es la Resección de Lunares?

Los Lunares o Nevus son alteraciones en la piel muy comunes. Se trata, normalmente de lesiones benignas, que con una cirugía menor se extirpan fácilmente.

Si tienes lunares con forma o color irregular su extirpación suele ser recomendable. 

 

Un lunar Nevus es una lesión de los pigmentos de la piel. Detrás de ellos se encuentra un exceso en la formación de células de la piel, que reciben el nombre de melanocitos. La mayoría de estos lunares son congénitos, de nacimiento, pero otros son adquiridos. Los Nevus que son de pequeño tamaño y no cambian de color tienen un menor riesgo de ser malignos. Aquellos grandes o que van cambiando de forma y color requieren de su extirpación y de la realización de una biopsia.

Suelen aparecer durante la niñez y la adolescencia y es normal que todos tengamos entre 10 y 40. Algunos permanecen iguales toda la vida y otros, cambian de aspecto o pueden desaparecer con el tiempo.

La eliminación de lunares se realizan de forma minuciosa, con una pequeña quemadura superficial y controlada. Se forma inmediatamente una costra y el médico no puede nunca ir más allá de la dermis porque la creación de costra impide penetrar a capas más profundas de la dermis, por lo que la seguridad es total.

¿Qué tipos de Lunares hay?

Pueden ser rosados, morenos o marrones. Pueden ser planos o elevados. Generalmente son redondos u ovalados y de un tamaño no mayor al de una goma de borrar.

A continuación detallamos los tipos más comunes:

  • Los lunares comunes adquiridos: se encuentran en cualquier parte del cuerpo y mayormente en personas de piel clara. Su aparición se debe, por lo general, a la exposición al sol. Hay que prestarles atención para ver si cambian de forma o de color con el tiempo.

  • Los lunares atípicos: son más grandes que los comunes y pueden ser lisos o rugosos. Tienen un tono beige o marrón y pueden aparecer solos o agrupados. Se recomienda examinarlos habitualmente porque incrementan el riesgo de melanoma.

  • Los lunares congénitos: pueden ser redondos u ovalados y la coloración puede ser desigual. Aparecen en los recién nacidos y su aparición tiene que ver con la genética. Si hay tendencia en la familia, aumenta la probabilidad de que se manifiesten.

  • Los lunares spitz: aparecen normalmente en los chicos entre los 3 y los 13 años de edad. El lugar donde se ubican habitualmente es el rostro o la cabeza. Son lisos y benignos y por eso no se recomienda eliminarlos, salvo que tengan una tonalidad rojiza o elevaciones. También se los conoce como lunares de células fusiformes.

  • Los lunares con aureola: se forman con una lesión y lo que los distingue es que tienen una aureola blanca alrededor, efecto de la despigmentación de la piel. Suelen ser inofensivos y con el tiempo hasta pueden desaparecer.

El melanoma es la complicación principal de los lunares. Algunas personas tienen mayor riesgo por cuestiones genéticas. Pero además, entre los factores que aumentan el riesgo de melanoma podemos mencionar:

  • Cuando tienen gran tamaño.

  • Cuando son poco comunes.

  • Cuando la persona tiene muchos.

  • Cuando hay antecedentes familiares de melanoma.

¿Cuándo hay que controlar los Lunares?

En líneas generales, podemos decir que el control de los Lunares o Nevos debe realizarse al menos una vez al año en una consulta dermatológica.

Como decíamos anteriormente, hay determinados casos en los que el control tiene que ser quizás más frecuente, como cuando el paciente presenta antecedentes personales o familiares de cáncer de piel o de otro tipo de cáncer, cuando se detectan Nevos atípicos, con un tamaño o forma diferente, cuando la piel es muy blanca, cuando el paciente tiene demasiados lunares, en casos de inmunodepresión o de enfermedades genéticas que predisponen al cáncer del piel como el xeroderma pigmentoso, el albinismo, etc.

Los lunares del cuero cabelludo o la zona genital suelen ser más difíciles de controlar. 

 

Se debe acudir a un dermatólogo en caso de notar:

  • Nuevos lunares o manchas en adultos

  • Aumento de tamaño 

  • Lunas más espeso 

  • Cambios en el color

  • Picazón o sangrado en un lunar

  • Heridas en la piel que no sanan o piel enrojecida con escamas

 

La primera consulta siempre debe realizarse con un dermatólogo que es quien determinará si el lunar es benigno o maligno. Este profesional te derivará a un cirujano plástico para retirarlo o indicará si es más aconsejable quitarlo con láser.

¿Cuáles son los procedimientos para quitar Lunares?

No todos los lunares deben de ser eliminados. En la mayoría de los casos se realiza con una finalidad estética. Pero también puede que el dermatólogo observe alguna lesión pigmentada irregular y realice una extracción y posterior biopsia del mismo para descartar la existencia de un cáncer de piel.

Por ejemplo, siempre que un lunar tenga prurito (picazón) es uno de los elementos que indican sacar quirúrgicamente esos lunares y realizar el estudio histopatológico correspondiente. Entonces siempre es necesario evaluar el caso de cada paciente para determinar cuál es el método más efectivo.

 

Hay diversos métodos que se pueden emplear para eliminarlos. La elección de una técnica o de otra depende de varios factores como del tipo de lesión, su localización, la finalidad de la eliminación y la preferencia del paciente. Se pueden utilizar las siguientes técnicas:

 

  • Cirugía en huso: se elige principalmente cuando es necesario hacer después el estudio histológico de la pieza. Se aplica anestesia local y puede quedar una pequeña cicatriz. Es una técnica eficaz para los ubicados en el surco nasogeniano. Al ser una intervención sencilla, no es necesario ingreso hospitalario ni postoperatorio. Únicamente habrá que seguir unos cuidados especiales que establecerá el cirujano en función de cada paciente. La cirugía puede durar una o dos horas, en función del tamaño del lunar a extraer. Una vez eliminado, el cirujano suele administrar antibióticos para evitar infecciones. El paciente deberá seguir los consejos sobre el cuidado de la zona y normalmente, retomará su rutina normal tras el procedimiento. 

  • Afeitado quirúrgico: se utiliza principalmente para las lesiones exofíticas (lunares que sobresalen de la piel). Se utiliza anestesia local o crioterapia con nitrógeno y luego se hace el corte tangencial con un bisturí. Es un procedimiento muy rápido y el resultado es estético. El lunar puede quedar con el aspecto de una peca completamente plana y especialmente negra. Esta técnica posee menos riesgos y complicaciones que la cirugía pero la probabilidad de que el lunar no sea extirpado totalmente es mayor.

  • Láser despigmentante: para esta técnica se utiliza aparatología especial como la luz pulsada o el láser Alejandrita que impactan específicamente sobre los melanocitos y los destruyen. Solo se utiliza para nevus melanocíticos planos, que no tienen volumen. No se recomienda este método si es necesario realizar una biopsia.  

  • Láser CO2: este tipo de procedimiento permite eliminar de forma instantánea el tejido donde impacta la luz. Puede emplearse como una suerte de bisturí para cortar (vaporizar) las lesiones sobresalidas. Tiene un alto grado de precisión y permite controlar la profundidad por lo que la cicatriz que queda es mínima. No se necesita anestesia y normalmente, no cicatriz. Se trata de un procedimiento muy rápido, indoloro, efectivo y seguro. Además, es poco probable que surjan efectos secundarios o complicaciones como infección, sangrado, etc.

  • Electrocoagulación: con el electrocoagulador o bisturí eléctrico que emana calor se puede destruir el tejido donde está ubicado el lunar. Debe ser utilizado por un dermatólogo porque si no se controla adecuadamente la temperatura puede quedar una cicatriz en la piel.  

Posttratamiento

Después de la cirugía, el proceso de recuperación suele ser rápido (entre 1 y 3 semanas) y la cicatriz se va atenuando con el paso del tiempo.

No obstante, no todas las personas cicatrizan de la misma manera, ni todas las zonas del cuerpo cicatrizan igual.

Algunas recomendaciones posteriores a la cirugía son:

  • No hacer fuerza con la zona tratada porque puede abrirse a pesar de tener puntos de sutura.

  • Mantener la lesión cubierta hasta retirar los puntos.

  • Al momento de bañarse, cubrir la zona con un plástico para evitar que se moje.

  • No exponer la lesión al sol aunque sea cubierta.

  • En caso de dolor, secreción o mal olor solicitar una consulta con el médico.

En el tratamiento láser, el médico puede recomendar una pomada especial que deberá aplicarse según las indicaciones. Estas cremas mejoran la cicatrización y hacen que la piel se cure más rápido.

En ambos casos, es fundamental que el paciente no se exponga al sol. Hay que proteger la piel de los rayos UV del sol y evitar así la aparición de nuevas manchas y lunares provocados por la sobreexposición al sol.

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